AUGURIS D’INNOCÈNCIA de Patti Smith, entrevista a Laia Malo (traductora) a ÚltimaHora (02.06.19)

ENTREVISTA ● La presentación será hoy, a las 19.00 horas, en el Espai Central de la Fira del Llibre de
Palma, en el Passeig del Born ● «Esta traducción ha sido un regalo», confiesa esta prolífica creadora
Clara F. Capó | PALMA

Laia Malo (Berga, 1984) es la voz poética catalana de la escritora, intérprete y artista visual americana
Patti Smith. Malo, también poeta y música –es, junto a Jaume Raus, el dúo de electroverso Jansky– firma ahora la traducción de Auguris d’innocència (La Breu Edicions, 2019), poemario con el que Smith rompe con un silencio editorial de diez años. Tras presentarse en Barcelona, lo hará hoy, a las 19.00 horas, en el Espai Central de la Fira del Llibre Palma, en el Passeig del Born, junto a Annalisa Marí-Pegrum.

¿Cómo le llegó este proyecto?
—La Breu Edicions entró en una especie de subasta junto a otras editoriales para la publicación de la traducción al catalán: había que presentar datos económicos pero también una especie de currículo, y
en él, me apuntaban como traductora. Yo ya había publicado Afollada (2016) con ellos y conocían mi admiración por Patti Smith. Así que, cuando Smith y su agente les eligieron, me llamaron para hacerme el encargo. Me sentí muy halagada por la confianza que habían depositado en mí, pues esta traducción ha sido un regalo.

Patti Smith está muy presente también en la obra de Laia Malo.
—Como en un presagio de estos que Patti Smith adora: cerré la publicación de Venus volta con un poema inspirado en su This is the girl (canción que dedicó a Amy Winehouse tras su muerte) en febrero de 2019, y en junio recibía la llamada de La Breu para traducir Auguris d’innocència.

¿Qué tienen en común Laia Malo y Patti Smith?
—Me identifico con su planteamiento sobre qué son el arte y la vida: inseparables, la misma cosa y en constante cambio, sin embargo. Cuando Patti Smith llegó a Nueva York quería ser poeta, no músico.
Lo tenía claro. Pero la primera vez que tuvo ocasión de dar un recital grande digamos, acudió a su colega Lenny Kaye para que con una guitarra eléctrica le hiciera los coros a sus poemas. Quería que su recital
tuviera toda la fuerza posible: impactar al público no solo con sus palabras, sino atendiendo al modo en que se decían, a cómo sonaba su obra.

Patti Smith es un gran referente, también en el terreno musical.
—Por supuesto para mí esta actitud fue un referente a la hora de plantearme mis primeros recitales y lo
sigue siendo. Luego Smith fue aprendiendo poco a poco a tocar varios instrumentos (guitarra, clarinete), para profundizar en el diálogo con sus compañeros músicos, con el público y consigo misma. Para mí, el concepto de lo poético también se ensanchó cuando comencé a colaborar con Jaume Reus en Jansky, yn más adelante con otros músicos generosos. A veces, si usas siempre las mismas herramientas, resulta difícil probar nuevos discursos.

Al final del libro se cita un poema de Tots els cavalls, de Antònia Vicens. ¿Cuál es el vínculo entre Vicens y Patti Smith?
—Claro, Tots els cavalls de Vicens ytodos los Horses de Smith cabalgan juntos en una pradera no sé si imaginaria o de otra dimensión. Ambas observan y escriben sobre los desfavorecidos, sobre la injustícia y los abusos, pero siempre con esa fuerza luminosa y salvaje que nos invita a romper cadenas, a gritar que no o que basta ya, a ser agradecidos y amar. Amar sobre todo.

Auguris d’innocència se publicó hacecatorce años, ¿notó algún cambio por esta distancia temporal?
—Se publicó en 2005, después de diez años en silencio, y al que añadió dos poemas en su reedición en
2008, así que su propia voz poética presenta matices a lo largo del poemario, porque Auguries of innocence se escribió durante como mínimo una década, en la que crió a dos hijos y perdió a su marido ya su hermano, y a grandes amigos.

¿Cómo definiría este poemario?
—El libro toma el título de un poema de William Blake, uno de sus grandes referentes junto a Rimbaud,
Genet, Woolf, etcétera, y despliega las sombras de nuestro mundo para que se nos graben bien en los ojos y en el corazón. Es un volumen oscuro, duro, triste, agresivo. Y luego, al mismo tiempo, irradia
una luz, una ternura y una esperanza diferentes a todo aquello que hemos previsto. Smith se aferra a la naturaleza, a sus hijos y a los niños del planeta y al arte para empujarnos al movimiento: a hacer algo para tratar de desarmar este mal que acecha a la humanidad. En cuanto a forma, los poemas son todo música y ritmo, tanto si están en verso como en prosa, y su dominio de la lengua inglesa da fe de la gran lectora que es. Francamente, es un libro bestial.

Clara F. Capó, Última Hora (02.06.19)

 

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