obituari La Vanguardia Màrius Sampere (27.05.18)

Demiúrgico y vital
MÀRIUS SAMPERE I PASSARELL (1928-2018) Escritor y poeta

Enfrentado con el amor y la muerte, ha explorado los confines del terror y del misterio. Y lo ha consignado en versos y prosas de un despojamiento existencial bastante insólito. Formado y crecido en tiempos del miedo a la destrucción atómica del mundo y de la guerra fría, tiene mucho de existencialista”. Así describía la poética de Màrius Sampere hace unos meses Oriol Pi de Cabanyes en un artículo con que felicitaba al poeta por su último cumpleaños, cuando cumplió 89. “No ha podido ser otra cosa que un poeta metafísico”, añadía. Y ciertamente, el adjetivo metafísico es el primero que nos viene en la cabeza cuando pensamos en sus poemas.

Nacido en Barcelona pero muy ligado a Badalona (donde vivía) y a Santa Coloma de Gramenet (donde trabajó y durante cuatro ediciones se celebró un premio de poesía con su nombre), sus inicios literarios fueron contradictorios: relativamente tardíos porque no fue hasta bien pasada la treintena cuando hizo pública su poesía, fulgurantes porque para empezar ganó el premio Carles Riba en 1963, pero dificultosos porque el libro no se publicó hasta 1968, y aún con una discreción y silencio de la crítica que se le debieron hacer espectrales.

Así, durante más de veinte años sus libros fueron saliendo, poco a poco, casi como si no estuvieran, para empezar a destacar con una luz renovada a finales de los años noventa y especialmente con la entrada del nuevo siglo.

“Qué buen poeta es Màrius Sampere y qué poco caso se le ha hecho durante más de treinta años. Parece imposible que un escritor de tanta calidad haya pasado inadvertido para la mayoría”. Lo recogía Jordi Galves en 1999, en la crítica de Si no fuera en secreto, la antología que hicieron Sam Abrams y Jaume Subirana.

Tres años antes había sido uno de los seleccionados por el mismo Subirana y Xavier Berenguer en el

CD-Rom Dotze sentits. Poesia catalana d’avui, junto con Blai Bonet, Joan Brossa, Enric Casasses, Narcís Comadira, Feliu Formosa, Pere Gimferrer, Maria-Mercè Marçal, Miquel Martí i Pol, Josep Palau i Fabre, Francesc Parcerisas y Jordi Sarsanedas, todo un dream team de la poesía catalana del momento en el cual el nombre de Sampere podía

sorprender por ser relativamente desconocido.

Pero durante este siglo ha sido la suya una voz leída, escuchada y celebrada con honores como la Creu de Sant Jordi (1999), el premio de la Crítica Serra d’Or (2001), el Premi Nacional de Literatura (2003), la Medalla de Oro al Mérito Artístico del Ayuntamiento de Barcelona (2004), el Jaume Fuster de la Associació d’Escriptors en Llengua Catalana (2010) el de la Crítica (2014) y ya en el 2016 la Lletra d’Or. Deja

libros como el seminal L’home i el límit, Samsara, Demiúrgia, Subllum, Les imminències o los últimos, los poemas de Dèmens y la novela Àlien i la terra promesa, ambas editadas por Mireia Vidal-Conte en LaBreu, y un libro en castellano,

Nadie y la luz (Pre-textos). Además, Proa estaba haciendo una nueva antología que se espera este mismo año.

El editor Isidor Cònsul escribió que los suyos son “poemas que hablan de los enigmas del yo y los otros que ha sido el poeta a lo largo de los años. Versos que acarrean el dolor de vivir en la oscuridad de la incertidumbre y la duda, que llevan la íntima rebeldía de quien se siente huérfano de Dios y, al mismo tiempo, la paradoja de tener necesidad para contestar interrogantes y aclarar los secretos del fraude de la existencia”.

Inspiración radical para muchos poetas y lectores, la muerte, ayer, de Màrius Sampere se suma a las desapariciones de otros faros poéticos que todavía se sienten recientes, como Montserrat Abelló, Francesc Garriga o Carles Hac Mor.

La Vanguardia27 May 2018FRANCESC BOMBÍ-VILASECA

 

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