PEUS DE FANG de Marc Masdeu al Tendències (05.09.13)

Se titula ‘Peus de Fang’, pero es una construcción narrativa hecha para perdurar con evidentes cimientos líricos. El joven poeta premiado Marc Masdeu debuta en la novelacon una implacable historia sobre los derrotados de la Guerra Civil española

Se sabe por tradición bíblica y acervo popular lo que le ocurre tarde o temprano a los ídolos con pies de barro. Pero ¿qué sucede cuando el ídolo en cuestión tiene la forma de una sólida novela tejida con la paciencia y el oficio de una vieja Penélope y sus pies no son exactamente de barro, sino del hormigón y el acero reforzado de los mejores versos? Pues que nace una obra imperecedera saludada con brío por la crítica, porqueademás la firma un debutante en la materia.

Es el caso de Marc Masdeu (Castellar del Vallès, 1976) con Peus de fang (LaBreu Edicions), un joven poeta con una ristra de premios en sus alforjas y cuatro poemarios publicados, el último de ellos, El carnisser del fred (LaBreu), en 2010. Aunque a la vista de su primera incursión en la novela, lo de los versos parece un mero accidente de su quehacer literario. “Cuando escribo siempre intento narrar algo. A mí mismo o a lo que imagino. Una historia que he escuchado o alguna necesidad narcisista. El mundo gira y yo tengo una pluma estilográfica y un cuaderno de notas. Hacerlo en verso o a través de la narrativa es sólo un cambio de registro. O puede que ni eso”, corrobora.

Lo cierto es que Masdeu no lo tenía fácil, porque Peus de fang trata de un tema y un período histórico sobre el que han corrido ríos de tinta: la Guerra Civil española. Y sí salió airoso del desafío no fue sólo gracias a su fibra poética. “La poesía es la cuna de la que brotan las demás formas literarias. Es mi punto inicial porque el poeta trabaja con el arte de la sugestión y siempre propone un hilo del que estirar. Y mi manera de narrar surge cuando quiero tirar de este hilo más allá del significado. Pero eso no tiene ninguna importancia”, comenta.

La solidez de la obra viene dada por su planteamiento coral o polifónico, con una sabia combinación entre realidad y ficción: entre las sombrías aventuras de Adam, un joven que tras pasar por el campo de refugiados de Argelers, se alista en la Legión Extranjera y conoce el horror entre el África e Indochina; y la derrota en un pequeño pueblo rural donde lo espera tejiéndole un jerséis Doña Emília, la Mili. “La novela surge de conocer a de Robert Pujol i Gassó”, confiesa, “un hombre de Sabadell que abandonó su casa para ir a buscar a su padre al frente republicano. Lo dieron por perdido y formó parte de la Leva del Biberón. Cuando conocí su historia, nos hicimos amigos”, recuerda, “y le prometí que algún día escribiría sobre sus vicisitudes. Él me insertó en el contexto histórico, las peripecias militares de Adam son casi idénticas a las que él padeció; y después de una década de digestión completé la novela con las fuentes habituales: ensayos, estudios y otras novelas”.

La reconstrucción histórica de la derrota es impecable, pero Masdeu se resiste y con razón a considerar su obra como una novela histórica al uso. “No lo es porque la importancia recae en los protagonistas. El trasfondo histórico es un recurso para narrar lo que quería, porque no pretendía hacer un ensayo o un estudio sobre la Guerra Civil, los campos de concentración o las campañas de la Legión Extranjera en la Segunda Guerra”, explica. Y para que no queden dudas, remata con una imagen que lo dice todo: “Del llamado género histórico no me molesta nada, como tampoco me molestan los guisantes en una paella”.

En todo caso, la paella de Masdeu ya venía cocinándose desde 2010 con su debut propiamente dicho en la prosa de ficción con los relatos de Les tombes buides (Cossetània). “Eran cuentos que me permitían la estructura de cajones de un mismo mueble. Con la novela he intentado potenciar el estilo. Me empeñé en diseñar toda una estancia para ensayar la cohabitación de voces y de géneros, con una trama más compleja y la mezcla indiscriminada de realidad y ficción”, explica. Y si hay algo que se le debe reconocer a su diseño es la intensidad narrativa, con guiños claros a grandes referentes como el tema bíblico o el mito de Odiseo. “Son las huellas del ladrón de fruta a conciencia”, bromea. Intensidad como la de un memorable partido de fútbol en el campo de concentración de Argelers entre niños famélicos y al borde del desmayo. “Representa la condena de los inocentes propiciada por la desesperación. Quería subrayar algunas sensaciones apuntadas por los refugiados e inventé esa escenadramática para intentar describir las causas y los efectos de aquella aberración”, aclara.

En efecto, se trata de una historia dura y sombría, y Masdeu no lo niega, pero también lo fueron los destinos de todas aquellas vidas atrapadas entre la Guerra Civil y laII Guerra Mundial. Sin embargo, la novela presenta una vuelta de tuerca final y el personaje de doña Emília que le endulzan al menos en parte el trago amargo al lector.“Es un recurso para que la novela no sea tan desesperanzadora. Necesitaba que algún personaje exorcizara sus males y sobreviviera a tanta angustia”, concluye.

MasdeuWeb

 

Matía Niespolo – Tendencies d’El Mundo (05.09.13)

Categoria: Cicuta, Diaris, Premsa  |  Etiquetes:

Deixa un comnetari

Subscriu-te a la nostra newsletter